Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero
I love your, I love you, I love you, I love you
Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero… Así hasta siempre…
Que decir te quiero no sea ningún castigo, que decir te quiero sea natural, que forme parte de nuestro vocabulario habitual, que sea espontáneo y sin dobleces. Que decir te quiero no tenga que suponer pensar en decir te quiero. Que decir te quiero sea un acto reflejo, sin más, sin esfuerzo. Algo cotidiano, sencillo, normal, irreflexivo, que brota… Decir te quiero de una manera tan normal que no nos demos cuenta de que decimos te quiero.
Decir te quiero suena a cielo, a sol, a mar, a risa y llanto…
¡Te quiero tanto!






























