Este es uno de los mejores consejos que me dió una madre de colegio. En ese momento pensé que era una tontería, pero luego supe que tenía toda su lógica.
No hay mejor enseñanza para nuestros hijos que contarles lo que ocurre, con tacto sí, pero con verdad, y si puede ser con ejemplos claros, mucho mejor. Además, ellos viven en nuestras casas y no debemos olvidarlo: ven lo que pasa en ella y negárselo es tomarles por lo que nos son. Si les decimos que no hay que criticar y lo único que oyen son críticas, critícarán como repetición natural, no podemos tratarles como si fueran tontos.
Nuestros maridos, sin embargo, podrán ser convencidos mucho más fácilmente, con algún plan que les apetezca, sin tener que utilizar una argumentación lógica si el propósito que quieren lo tienen al alcance de su mano.
NIño que se hace adulto y hombre que olvidó serlo.
