Una de las cosas más incómodas de ser madre es lo que nos exigimos a nosotras mismas. Tenemos que llegar a todo y si no nos autoflagelamos. Debemos ser conscientes de que si no estamos en todas partes no pasa nada. Aprender a delegar es imprescindible. Si no se hace lo bien que esperamos debemos relajarnos y respirar, simplemente, nada más. La mayoría de la presión que sentimos nos la imponemos nosotras mismas. Madres de colegio sí a casi todo y no de vez en cuando, es una manera de comenzar a no tener que decir siempre que sí.
